Elton John escribe un sensacional elogio a sus colegas teclistas de los 60
El cantante narra en The Guardian cómo fueron sus comienzos en el mundo de la música
Ayer, Elton John publicaba en The Guardian un artículo en el que habla
de sus comienzos en el mundillo musical londinense de los años sesenta; cuando
era el teclista de la pequeña banda Bluesology, que existió entre 1962 y 1968 y
que en septiembre de 1966 se convirtió en la banda de acompañamiento de Long
John Baldry, indiscutiblemente uno de los reyes mod originales junto a Georgie
Fame.
Recordamos que Reginald Dwight, escogió Elton John como nombre
artístico pensando en su mentor Long John Baldry y el saxofonista, más tarde
parte esencial de The Soft Machine, Elton Dean. En el grupo también militó el
fantástico guitarrista Caleb Quaye, más tarde en la banda del propio Elton.
Fueron importantísimos años de formación para Elton, años que nunca
podrá olvidar, tanto viendo a bandas importantes del momento como comenzando a
tocar con Baldry, que había sido cabeza visible de The Hoochie Coochie Men y,
sobre todo, de Steampacket (con Julie Driscoll, Rod “The Mod” Stewart y Brian
Auger), uno de los primeros supergrupos de la música británica.
Este es un pequeño extracto de lo que ha escrito Elton John sobre
aquellos años:
“En el circuito de clubes de los años 60, había una regla no escrita
sobre los teclados. Los escenarios de la mayoría de los clubes eran diminutos,
así que la banda que fuera cabeza de cartel podía elegir primero el teclado que
quisiera en el escenario. Si eras el telonero –por ejemplo, si eras Reg Dwight,
el tecladista de una banda pequeña pero muy trabajadora llamada Bluesology–
tenías que usar el instrumento que usara el cabeza de cartel, porque no había
espacio para montar tu propio equipo.
Mi pesadilla, que se hacía realidad con frecuencia, era llegar al
local y encontrarme con un órgano Hammond en el escenario. El Hammond era una
cosa enorme e intimidante, como una cómoda con un teclado adjunto. Tenía
pedales y barras de tiro que cambiaban el tono, y un altavoz enorme con un
ventilador delante llamado gabinete Leslie, que te daba un efecto de vibrato.
No sabía cómo utilizar nada de eso. Me sentía como si estuviera a los mandos de
una nave espacial: una nave espacial que no tenía ni la menor idea de cómo
pilotar”.

¡Cumplimos 18 años!