Van Morrison deslumbra en las Noches del Botánico


El León de Belfast inaugura sus dos noches consecutivas en el Real Jardín Botánico con un recital lleno de clase, puntualidad y un repertorio completamente renovado

La relación entre Van Morrison y Las Noches del Botánico parece haber entrado en una nueva etapa. Tras años de negativas, silencios y respuestas tardías por parte de su equipo, el legendario músico de Belfast decidió en 2025 aceptar la invitación del festival madrileño… y lo hizo por partida doble. Aquella experiencia dejó tan buen sabor de boca que, al terminar la segunda noche, su agente lanzó una pregunta que ya anticipaba lo inevitable: “¿Queréis que venga el año que viene?”. La respuesta se materializó anoche, en la primera de las dos actuaciones consecutivas que el artista ofrecerá este verano en Madrid.

El Real Jardín Botánico de la Universidad Complutense volvió a convertirse en un escenario perfecto para el magnetismo de Morrison. Bajo un atardecer cálido y con el público agitando abanicos para combatir el sol, el músico apareció fiel a su estilo: puntual, con el mismo vestuario del año anterior y su inseparable armónica. Abrió la velada con “Deep Blue Sea”, una entrada poderosa que marcó el tono del concierto desde el primer minuto.

A partir de ahí, Morrison desplegó su maestría instrumental con piezas como “Kidney Stew Blue”, donde brilló al saxofón, y “Madame Butterfly”, que cerró la primera parte del recital. Su voz, profunda y torrencial, volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las más reconocibles del soul y el rhythm & blues. Aunque su carácter huraño es casi tan famoso como su música, el artista regaló momentos de cercanía inesperada, como cuando pronunció un escueto pero significativo “muchas gracias” tras interpretar “Back to Writing Love Songs”.

Uno de los aspectos más celebrados de la noche fue el repertorio completamente distinto al del año pasado. Aunque Morrison mantuvo sus gafas de espejo, su borsalino y su traje azul, cambió por completo la selección de temas y también su actitud sobre el escenario: si en 2025 pasó gran parte del tiempo tras el piano, esta vez ofreció hora y media de actuación de pie, cómodo, seguro y entregado.

El público disfrutó de joyas como “The Only Love I Ever Need Is You”, “Play The Honky Tonks” o “When The Rains Came”, donde su voz se movía con una intensidad casi cinematográfica. También hubo espacio para homenajes, como “If It Wasn’t For Ray”, un blues impecable que volvió a poner en primer plano su talento con el saxofón. La perfección técnica alcanzó su punto álgido con “I Believe To My Soul”, interpretada con una precisión casi sinfónica.

Aunque amagó con despedirse antes de cumplir una hora de concierto —“esto es todo, amigos”, dijo con media sonrisa—, Morrison regresó para un cierre memorable con “Real Real Gone”, “Ain’t Gonna Moan No More” y “Enlightment”, dejando claro que su conexión con Madrid vive un momento especialmente dulce.

Su presencia en Noches del Botánico ya no parece una excepción, sino el inicio de una relación duradera entre el festival y uno de los artistas más influyentes de las últimas décadas.

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