Cuando U2 paralizó Los Ángeles: la historia del concierto sorpresa en una azotea


La banda irlandesa grabó el videoclip de “Where the Streets Have No Name” provocando un caos monumental de tráfico, miles de fans en la calle y la intervención de la policía

Hay momentos en la historia del pop y el rock que parecen sacados de una película, y uno de los más memorables ocurrió un 27 de mayo de 1987, cuando U2 decidió tocar en la azotea de un edificio en Los Ángeles sin previo aviso. Lo que empezó como una idea creativa para grabar un videoclip terminó convirtiéndose en un acontecimiento urbano que paralizó la ciudad, atrajo a miles de personas y obligó a la policía a intervenir para detener el concierto.

La banda irlandesa se encontraba en plena explosión mundial gracias a The Joshua Tree, el disco que los catapultó al estrellato global. Para promocionar el single “Where the Streets Have No Name”, el director Meiert Avis propuso un rodaje inspirado en el mítico concierto de The Beatles en la azotea de Apple Corps en 1969. U2 aceptó encantado… pero lo que no imaginaban era la magnitud del caos que estaban a punto de provocar.

A primera hora de la tarde, los vecinos de la intersección entre 7th Street y Main Street empezaron a escuchar pruebas de sonido. Minutos después, Bono, The Edge, Adam Clayton y Larry Mullen Jr. aparecieron en la azotea del edificio Republic Liquor y comenzaron a tocar ante la sorpresa de los transeúntes. En cuestión de minutos, la calle se llenó de fans, curiosos y trabajadores de oficinas cercanas que salieron a ver qué estaba pasando.

El tráfico quedó completamente bloqueado. Los coches se detenían en mitad de la calzada, los autobuses no podían avanzar y los peatones invadían la vía. La policía recibió decenas de llamadas alertando de un “concierto ilegal” y envió varias patrullas para controlar la situación. En el videoclip puede verse cómo los agentes suben a la azotea para pedir que el espectáculo termine, mientras Bono sigue cantando como si nada.

A pesar de la tensión, no hubo arrestos. La policía permitió que la banda terminara la canción, aunque ordenó suspender el resto del rodaje. El resultado fue uno de los videoclips más icónicos de los años 80 y una de las anécdotas más recordadas de U2: un concierto improvisado que convirtió una calle cualquiera de Los Ángeles en el epicentro del rock mundial durante unos minutos.

Hoy, casi cuatro décadas después, aquel 27 de mayo sigue siendo una de las historias más curiosas y celebradas del mes de mayo en la historia del pop y el rock. Una demostración de que, a veces, la magia ocurre cuando los artistas deciden romper las reglas.

Dolores del Orto (Pepe Radio Staff)


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