Prince: diez años después de su muerte, el genio púrpura revive en la era TikTok


El legado del artista de Minneapolis vuelve a brillar gracias a nuevas generaciones que descubren su música y su impacto cultural

Diez años después de su muerte, Prince Rogers Nelson vuelve a estar más vivo que nunca en la conversación musical global. El artista, fallecido el 21 de abril de 2016 a los 57 años por una sobredosis accidental de fentanilo, ha experimentado un inesperado renacimiento cultural impulsado por redes sociales, documentales, reediciones y un creciente interés de las nuevas generaciones. Su figura, siempre envuelta en misterio, talento desbordante y una creatividad casi inhumana, vuelve a ocupar un lugar central en la memoria colectiva.

Prince murió sin testamento, convencido —según quienes lo conocían— de que la muerte no era algo que le concerniera. Su universo creativo, su ritmo de trabajo frenético y su obsesión por el control absoluto de su obra lo mantenían en una burbuja artística difícil de penetrar. Tras su fallecimiento, más de 700 personas reclamaron ser herederas, un reflejo del mito americano que rodea a las grandes estrellas: genios que viven aislados, rodeados de excesos, presiones y una industria que los exprime hasta dejarlos solos, como ocurrió con Elvis Presley o Michael Jackson.

Sin embargo, la década posterior a su muerte ha demostrado que Prince no solo fue un icono de los ochenta, sino un artista adelantado a su tiempo. En TikTok, su música se ha viralizado con fuerza: fragmentos de Purple Rain, Kiss, When Doves Cry o Sign o’ the Times acompañan vídeos de millones de usuarios que descubren su magnetismo por primera vez. Su virtuosismo instrumental, su capacidad para fusionar funk, rock, pop, soul, psicodelia y electrónica, y su personalidad escénica —a medio camino entre lo divino y lo terrenal— lo han convertido en un referente eterno.

Prince era un músico total. Tocaba prácticamente todos los instrumentos, componía, producía, diseñaba su estética y controlaba cada detalle de su obra. Podía sonar como Hendrix, como James Brown, como Stevie Wonder o como los Beatles, pero siempre seguía siendo él. Su catálogo, inabarcable y lleno de joyas ocultas, continúa revelando nuevas capas a medida que se publican grabaciones inéditas desde su legendario archivo de Paisley Park.

Su relación con la industria fue turbulenta: cambió su nombre por un símbolo, se enfrentó a discográficas, retiró su música de plataformas y defendió ferozmente su independencia creativa. Pero esa rebeldía, que en su momento lo convirtió en un outsider, hoy lo sitúa como un pionero del control artístico en la era digital.

A una década de su partida, Prince no solo resucita: se consolida como uno de los artistas más influyentes del último medio siglo. Su música sigue sonando fresca, su estética continúa inspirando y su figura permanece envuelta en un aura que ninguna red social, algoritmo o tendencia ha logrado diluir.

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