El día que George Harrison dijo basta: la verdadera historia de su primera salida de los Beatles


El 10 de enero de 1969 marcó un punto de no retorno para Harrison, agotado por la tensión creativa, el control de McCartney y el clima enrarecido de las sesiones de Let It Be

La historia de los Beatles está llena de momentos míticos, pero pocos resultan tan reveladores como el día en que George Harrison abandonó temporalmente la banda. No fue un arrebato, ni un gesto teatral: fue la consecuencia lógica de años de frustración creativa, tensiones personales y un ambiente de trabajo que, en enero de 1969, se había vuelto prácticamente irrespirable. Las imágenes recuperadas en Get Back de Peter Jackson lo muestran con claridad: Harrison estaba cansado de ser tratado como un invitado en su propio grupo.

Desde su viaje a la India en 1966, bajo la guía de Ravi Shankar, Harrison había evolucionado como compositor y músico. Su aportación ya no era la del “tercer Beatle”, sino la de un creador con voz propia. Temas como Taxman, Something o Here Comes the Sun demostraban que su talento estaba a la altura de Lennon y McCartney. Sin embargo, la estructura interna del grupo seguía relegándolo a un segundo plano. Y en las sesiones de Let It Be, esa tensión estalló.

Twickenham: el escenario del desencuentro

Durante una semana, los Beatles ensayaron en los estudios de cine de Twickenham, un espacio frío, incómodo y poco propicio para la creatividad. Allí se grababa el documental que décadas después recuperaría Peter Jackson, y allí también se hicieron visibles las grietas del grupo. Las discusiones entre Paul y George eran constantes. McCartney, obsesionado con dirigir cada detalle, corregía y cuestionaba las aportaciones de Harrison hasta desmotivarlo por completo.

La gota que colmó el vaso llegó la mañana del 10 de enero de 1969, mientras trabajaban en Get Back. Tras otro choque creativo con McCartney, Harrison tomó una decisión silenciosa pero firme: se levantó, anunció que se marchaba y abandonó el estudio.

Su propio diario lo recoge con una frialdad casi irónica: “Fui a Twickenham, ensayé hasta la hora del almuerzo, dejé a los Beatles, volví a casa y por la noche grabé King of Fuh en Trident. Luego cené patatas fritas con Klaus y Christine”.

Un adiós… pero no definitivo

Aunque Harrison regresó días después para terminar el álbum, aquel episodio dejó claro que la cohesión del grupo estaba rota. Let It Be se publicaría en mayo de 1970, pero la banda ya había dejado de existir emocionalmente mucho antes. La salida temporal de George fue el primer aviso serio de que el final estaba cerca.

Un legado que sigue creciendo

Hoy, aquel gesto de Harrison se interpreta como un acto de dignidad artística. Fue el momento en que reclamó su espacio, su voz y su independencia. Y, paradójicamente, también fue el preludio de la etapa más brillante de su carrera en solitario, con All Things Must Pass como testimonio de un talento que durante años había permanecido a la sombra.

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