Cuando el rock se volvió literalmente explosivo: la insólita anécdota de Keith Moon en marzo de 1967


La noche en la que The Who descubrió que mezclar pirotecnia y televisión podía salir muy, muy mal

Marzo siempre ha sido un mes fértil en historias memorables dentro del pop y el rock, pero pocas tan surrealistas, peligrosas y, a la vez, legendarias como la protagonizada por Keith Moon, el baterista de The Who, en marzo de 1967. Una anécdota que hoy forma parte del folclore del rock y que sigue fascinando a fans, músicos y curiosos por igual.

Para entender la magnitud del suceso, hay que situarse en el programa estadounidense The Smothers Brothers Comedy Hour, uno de los espacios televisivos más populares del momento. The Who había sido invitado a interpretar “My Generation”, un tema que ya era un himno generacional y que la banda solía cerrar destrozando sus instrumentos en directo. Lo que nadie esperaba es que aquella actuación se convertiría en una de las explosiones más famosas —literalmente— de la historia del rock.

La broma que se fue de las manos

Keith Moon, conocido por su carácter imprevisible, decidió que la actuación necesitaba “un poco más de emoción”. Para ello, pidió a un técnico que colocara una pequeña carga explosiva en su batería, algo que ya había hecho en otras ocasiones. Pero esta vez, alguien —hasta hoy no se sabe si por error o por seguir la broma— multiplicó la cantidad de explosivo por diez.

El resultado fue un estallido tan potente que:

  • La batería voló por los aires.

  • Pete Townshend quedó aturdido y sufrió daños auditivos permanentes.

  • El presentador, Tommy Smothers, salió corriendo del susto.

  • Moon perdió parte de su pelo y terminó cubierto de polvo y humo.

La escena, emitida en pleno horario de máxima audiencia, se convirtió en un momento icónico que definió la imagen salvaje y anárquica de The Who para siempre.

Un antes y un después en la historia del rock televisado

Aquel incidente marcó un punto de inflexión. Por un lado, consolidó la reputación de The Who como una banda impredecible y explosiva —en todos los sentidos—. Por otro, abrió un debate sobre los límites del espectáculo en televisión, especialmente en un país tan sensible a la censura como Estados Unidos en los años 60.

Hoy, casi seis décadas después, la anécdota sigue siendo una de las más buscadas y comentadas por los fans del rock. Su mezcla de caos, humor involuntario y peligro real la convierte en un ejemplo perfecto del espíritu rebelde que definió a toda una generación.

¿Por qué esta historia sigue fascinando?

Porque encapsula la esencia del rock: riesgo, irreverencia, exceso y un punto de locura creativa. Y porque, en un mundo donde todo está medido y controlado, recordar que hubo un tiempo en el que una banda podía volar un plató de televisión en directo resulta casi poético.

Dolores del Orto (Pepe Radio Staff)


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