El día que David Bowie “mató” a Ziggy Stardust


En marzo de 1973, Bowie anunció el final de su alter ego más influyente, un gesto que desconcertó al público y redefinió su carrera artística

La historia del rock está llena de momentos inesperados, pero pocos tan impactantes como el que protagonizó David Bowie en marzo de 1973, cuando decidió poner fin a Ziggy Stardust, el personaje que lo había convertido en una superestrella global. Aquella decisión, tomada en pleno éxito y en medio de una gira triunfal, no solo sorprendió a sus seguidores: cambió para siempre la manera en que entendemos la identidad en la música popular.

Ziggy Stardust: un icono que trascendió la música

Cuando Bowie creó a Ziggy Stardust en 1972, no imaginaba que aquel alienígena andrógino, glamuroso y teatral se convertiría en un fenómeno cultural. Ziggy no era solo un personaje: era una narrativa completa, un universo propio que mezclaba ciencia ficción, provocación estética y un sonido que fusionaba rock, glam y experimentación.

Durante meses, Bowie vivió como Ziggy dentro y fuera del escenario. La prensa, el público y la industria lo identificaban con esa figura magnética que rompía tabúes y redefinía la masculinidad en el rock. Pero esa intensidad tenía un precio: Bowie comenzó a sentir que el personaje lo estaba devorando.

Marzo de 1973: el anuncio que nadie esperaba

En marzo de 1973, en plena gira británica, Bowie comunicó a su círculo cercano que Ziggy Stardust debía desaparecer. El personaje había crecido tanto que amenazaba con eclipsar al propio artista. Bowie, siempre inquieto y en constante reinvención, temía quedar atrapado en una caricatura de sí mismo.

La decisión culminó unos meses después, el 3 de julio de 1973, cuando anunció sobre el escenario del Hammersmith Odeon que aquel sería “el último concierto que jamás haríamos”. Muchos fans creyeron que Bowie se retiraba. En realidad, estaba retirando a Ziggy.

Pero la semilla de esa despedida —la necesidad de romper con el personaje— se había plantado en marzo, cuando Bowie comprendió que para seguir avanzando debía destruir su creación más brillante.

Un acto de valentía artística

Lo que para muchos habría sido un suicidio comercial, para Bowie fue un acto de libertad. Al “matar” a Ziggy, abrió la puerta a nuevas etapas creativas: el soul de Young Americans, la experimentación de la trilogía de Berlín, el pop sofisticado de los 80 o el rock industrial de los 90.

Ziggy Stardust quedó como un capítulo legendario, pero su final marcó el inicio de algo aún más grande: la carrera de un artista que nunca dejó de transformarse.

Un legado que sigue inspirando

Décadas después, la influencia de Ziggy y de su abrupta despedida sigue viva. Artistas como Lady Gaga, St. Vincent, Harry Styles o incluso The Killers han reconocido la huella de aquel personaje que rompió moldes y demostró que el rock podía ser teatral, ambiguo y profundamente narrativo.

La efeméride de marzo de 1973 no es solo un recuerdo: es un recordatorio de que la reinvención es una de las fuerzas más poderosas del arte.

Dolores del Orto (Pepe Radio Staff)


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