El último rugido de Nirvana: así fue el concierto de Múnich en marzo de 1994


La última actuación de Kurt Cobain con Nirvana, el 1 de marzo de 1994, dejó una mezcla de caos, ironía y presagio en la historia del rock

En la historia del rock hay fechas que se convierten en leyenda, y una de ellas es el 1 de marzo de 1994, día en que Nirvana ofreció su último concierto en Múnich, Alemania. Nadie en el público del Terminal 1 del aeropuerto de Riem podía imaginar que aquella noche sería la última vez que verían a Kurt Cobain sobre un escenario. Lo que a simple vista parecía “solo” otra parada de la gira europea de In Utero terminó convirtiéndose en una efeméride clave para entender el final de la era grunge.

El concierto estuvo marcado por los problemas de salud de Cobain. Sufría de bronquitis y laringitis, y su voz sonaba más frágil de lo habitual. Aun así, la banda salió a tocar, fiel a esa mezcla de crudeza y vulnerabilidad que definía su propuesta. La setlist fue extraña y, en cierto modo, simbólica: abrieron con una versión de My Best Friend’s Girl de The Cars, algo totalmente inusual, y cerraron con Heart-Shaped Box, uno de los temas más oscuros y representativos de In Utero.

Uno de los detalles más curiosos de aquella noche fue que Nirvana no tocó “Smells Like Teen Spirit”, el himno generacional que los había catapultado a la fama mundial. Cobain llevaba tiempo mostrando incomodidad con el peso de ese éxito y con la presión mediática que lo rodeaba. Que el último concierto de la banda prescindiera de su canción más famosa se ha interpretado muchas veces como un gesto casi inconsciente de rechazo a la maquinaria que lo había convertido en icono.

La atmósfera del show fue extraña: por momentos enérgica, por momentos casi automática. El público respondió con entusiasmo, pero sobre el escenario se percibía cierto desgaste. Aun así, temas como Come As You Are, Lithium o About a Girl sonaron con la fuerza suficiente como para recordar por qué Nirvana cambió para siempre la historia del rock en los años 90.

Pocos días después, la gira europea se canceló por los problemas de salud de Cobain. Un mes más tarde, el 5 de abril de 1994, el cantante sería encontrado muerto en Seattle. Con el tiempo, aquel concierto de marzo en Múnich se ha convertido en un punto de no retorno, una especie de epílogo en directo a una carrera tan breve como intensa.

Para los fans y para la historia del rock, el último concierto de Nirvana en marzo de 1994 es mucho más que una simple fecha: es el momento en que el grunge, tal y como lo conocíamos, empezó a convertirse en mito.

Solomeo Paredes (Pepe Radio Staff)


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