Judas Priest en la Berlinale: el heavy metal que vuelve para contar su leyenda
El documental The Ballad of Judas Priest aterriza en el Festival de Berlín con nostalgia, riffs históricos y un relato que se queda a medio gas
La Berlinale de este año anda escasa de grandes estrellas de cine, pero lo compensa con una inesperada invasión de figuras del pop rock. Entre las propuestas musicales que han pasado por el festival —desde The Moment de Charli XCX hasta Everybody Digs Bill Evans— destaca The Ballad of Judas Priest, un documental que prometía ser la gran celebración del heavy metal en un escenario tan cinéfilo como Berlín. Sin embargo, la película dirigida por Sam Dunn y Tom Morello termina ofreciendo un retrato tan correcto como previsible, lejos de la épica que merece una banda que cambió para siempre la historia del género .
Un tándem inesperado: Sam Dunn y Tom Morello
La cinta reúne a dos perfiles muy distintos. Por un lado, Sam Dunn, documentalista experto en metal y responsable de Metal: A Headbanger’s Journey (2005). Por otro, Tom Morello, guitarrista de Rage Against the Machine, activista, académico formado en Harvard y una de las voces más respetadas del rock contemporáneo. Morello aparece en el filme recordando sus años de juventud, cuando organizaba reuniones heavies pese a ser un afroamericano en un entorno dominado por músicos blancos. Su intención declarada es contar la historia cultural de Judas Priest… pero el resultado no alcanza esa ambición .
Un documental demasiado canónico para una banda tan singular
The Ballad of Judas Priest sigue la estructura clásica del documental musical de discográfica: los inicios difíciles, la incomprensión inicial, el ascenso en Estados Unidos, los excesos, la fama y el fervor de los fans. Un recorrido que, aunque funcional, se queda corto para una banda cuya trayectoria está llena de episodios únicos: sus orígenes metalúrgicos, su conexión con la white trash estadounidense, el mediático juicio por incitación al suicidio y, sobre todo, el histórico outing de Rob Halford, el primero en el heavy metal .
Dunn y Morello podrían haber convertido estos momentos en un relato emocional y poderoso, pero optan por integrarlos como capítulos más dentro de una biografía lineal. El resultado es un documental que entretiene, pero que no profundiza en la dimensión cultural, social y estética de Judas Priest ni en la fidelidad casi religiosa de sus seguidores.
Un desfile de estrellas… que sabe a poco
El mayor atractivo del filme termina siendo la lista de invitados: Billy Corgan (Smashing Pumpkins), Dave Grohl (Foo Fighters), Lzzy Hale (Halestorm), Darryl McDaniels (Run DMC), Jack Black en modo Escuela de rock y una aparición póstuma de Ozzy Osbourne. Todos ellos rinden homenaje a la banda, pero sus intervenciones no logran compensar la falta de riesgo narrativo del documental .
Una celebración que no termina de rugir
The Ballad of Judas Priest llega a Berlín como un tributo necesario a una de las bandas fundacionales del heavy metal. Sin embargo, su enfoque conservador impide que la película alcance la grandeza que merece un grupo que ha marcado a generaciones enteras. Para los fans, será un viaje nostálgico lleno de rostros conocidos. Para el resto, una oportunidad de acercarse a Judas Priest… aunque sin la intensidad que define su legado.
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