La maldición de los 27: el enigma que une a Hendrix, Cobain y Winehouse y que la ciencia aún intenta descifrar


Un patrón trágico que atraviesa generaciones de músicos y alimenta uno de los mitos más oscuros de la historia del rock

La historia de la música moderna está marcada por un fenómeno tan inquietante como fascinante: el llamado Club de los 27, un grupo de artistas que fallecieron a la misma edad y que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un símbolo de genialidad, exceso y tragedia. Aunque muchos lo consideran una simple coincidencia estadística, la repetición del patrón ha alimentado teorías, investigaciones y una mística que sigue viva décadas después.

El mito se sostiene sobre nombres que definieron épocas enteras: Jimi Hendrix, Janis Joplin, Jim Morrison, Kurt Cobain y Amy Winehouse, entre otros. Todos ellos compartieron un talento desbordante, una vida marcada por la presión mediática y un final abrupto que los elevó a la categoría de leyendas culturales.

Un número que se repite en los momentos más oscuros del rock

El origen del mito se remonta a finales de los años 60 y principios de los 70, cuando el rock perdió a tres de sus figuras más influyentes en un lapso de apenas dos años. Brian Jones, fundador de The Rolling Stones, fue el primero en morir a los 27, en circunstancias que aún hoy generan debate. Poco después, Janis Joplin y Jimi Hendrix fallecieron con semanas de diferencia, dejando un vacío artístico que transformó para siempre la historia del rock.

A esta tríada se sumó en 1971 Jim Morrison, cuya muerte en París consolidó la idea de que algo extraño rodeaba a los artistas que alcanzaban la cima demasiado pronto. Su figura, envuelta en poesía, rebeldía y misterio, reforzó la narrativa de un destino trágico asociado a la edad.

Cobain y Winehouse: la maldición en la era moderna

El mito resurgió con fuerza en los años 90 con la muerte de Kurt Cobain, líder de Nirvana y voz de una generación marcada por el desencanto. Su fallecimiento en 1994 no solo reavivó el concepto del Club de los 27, sino que lo convirtió en un fenómeno global.

En 2011, la muerte de Amy Winehouse volvió a encender el debate. Su talento descomunal, su lucha pública contra las adicciones y su final prematuro la situaron de inmediato en la misma constelación trágica que sus predecesores.

¿Coincidencia o patrón? La ciencia intenta responder

A pesar de la insistencia popular en buscar explicaciones sobrenaturales, diversos estudios científicos han analizado el fenómeno. La mayoría concluye que no existe un patrón estadístico significativo: la edad de 27 no es más peligrosa que cualquier otra para los artistas. Sin embargo, los expertos sí señalan factores comunes: presión mediática, consumo de sustancias, falta de apoyo emocional y un ascenso meteórico que muchos no estaban preparados para gestionar.

Un mito que perdura

Más allá de los datos, el Club de los 27 sigue vivo porque combina tragedia, talento y misterio. Representa la fragilidad de quienes, pese a su grandeza artística, no lograron escapar de sus propios demonios. Y, sobre todo, recuerda que la fama puede ser tan luminosa como devastadora.

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