Cuando el pop se volvió elegante: artistas que hicieron del estilo una marca personal
De Sade a Roxy Music, pasando por Robert Palmer y Pet Shop Boys: cómo la sofisticación visual redefinió el sonido del pop
Hubo un momento en la historia del pop en el que la música dejó de ser solo música. La estética, la actitud y la puesta en escena se convirtieron en una extensión del sonido. No se trataba únicamente de cantar bien o componer grandes canciones: se trataba de crear un universo, una identidad visual capaz de comunicar tanto como una melodía. Ese cruce entre elegancia, minimalismo y personalidad marcó una época y dio forma a algunos de los artistas más influyentes del pop y el rock moderno.
Sade: la elegancia hecha música
Si hay un nombre que simboliza la sofisticación en el pop, es Sade. Su voz aterciopelada, su presencia serena y su estética depurada definieron un estilo que sigue siendo referencia. Sade no necesitó artificios: su elegancia era natural, casi magnética. Con discos como Diamond Life o Promise, convirtió la suavidad en un arte y demostró que la sobriedad también puede ser profundamente emocional.
Robert Palmer: el traje como declaración de intenciones
En los 80, mientras muchos artistas apostaban por la extravagancia, Robert Palmer eligió el camino contrario: traje impecable, mirada firme y una mezcla irresistible de pop, rock y soul. Su imagen en videoclips como Addicted to Love o Simply Irresistible se convirtió en icono cultural. Palmer entendió antes que nadie que la elegancia podía ser tan poderosa como una guitarra eléctrica.
Roxy Music: glamour, arte y experimentación
Antes de que la palabra “estética” se volviera omnipresente, Roxy Music ya la había convertido en bandera. Bryan Ferry y compañía fusionaron moda, arte y rock con una visión futurista que influyó en generaciones enteras. Portadas como la de Avalon o For Your Pleasure demostraron que un disco podía ser una pieza visual tan importante como su contenido musical.
Pet Shop Boys: minimalismo, ironía y diseño
Neil Tennant y Chris Lowe llevaron la elegancia al terreno del pop electrónico. Su estilo —trajes sobrios, gafas oscuras, geometría visual— se convirtió en parte esencial de su identidad. Pet Shop Boys demostraron que la sofisticación también podía ser conceptual, jugando con la distancia emocional, la ironía y una estética casi arquitectónica.
Annie Lennox: fuerza, androginia y magnetismo
En los 80, Annie Lennox rompió moldes con una imagen que combinaba elegancia, androginia y una presencia escénica arrolladora. Su look en Sweet Dreams sigue siendo uno de los más influyentes de la historia del pop. Lennox convirtió su estilo en un manifiesto artístico y personal.
Cuando la estética amplifica la música
Estos artistas entendieron algo fundamental: la elegancia no es solo apariencia, sino actitud. Es una forma de contar quién eres sin decir una palabra. En un mundo saturado de estímulos, ellos apostaron por la precisión, la coherencia y la identidad visual como parte inseparable de su obra.
Hoy, en plena era de la imagen, su legado es más relevante que nunca. La elegancia en el pop no fue una moda: fue una revolución silenciosa que cambió para siempre la forma en que escuchamos —y miramos— la música.
Pepe Radio Staff

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