Bruce Springsteen y su debut en Inglaterra: la noche que odió su primer concierto en Londres
El 18 de noviembre de 1975, el “Boss” llegó al Hammersmith Odeon tras el éxito de Born to Run, pero la presión mediática y la promoción excesiva marcaron una velada que él mismo calificó como frustrante
El 18 de noviembre de 1975, Bruce Springsteen vivió una de las noches más intensas y contradictorias de su carrera. Apenas unos meses después de publicar Born to Run, el álbum que lo catapultó al estrellato en Estados Unidos, el músico aterrizó en Londres para ofrecer su primer concierto en Inglaterra, en el mítico Hammersmith Odeon. Lo que debía ser una celebración se convirtió en una experiencia amarga para el artista, que confesó haber “odiado” aquella actuación.
La presión de ser “la próxima gran estrella”
Al llegar al recinto, Springsteen se encontró con una marquesina que proclamaba: “¡Por fin! Londres está listo para Bruce Springsteen”. En el interior, cientos de carteles repetían el mensaje: “La próxima gran estrella”. Para el músico, aquello fue una sentencia de muerte. “Normalmente es mejor dejar que el público decida”, recordaría años después en sus memorias Born to Run.
La promoción desmedida lo hizo sentir incómodo y avergonzado. Antes del concierto, recorrió el teatro arrancando carteles, intentando frenar la presión que lo rodeaba. Sin embargo, el ambiente ya estaba cargado de expectativas imposibles de cumplir.
Un concierto marcado por la tensión
Durante la actuación, Springsteen luchó contra sus propios nervios. “Estaba hecho polvo y muy nervioso. A mis 25 años, seguía siendo un provinciano. Nunca había salido del país en mi vida”, confesó. Aunque el público disfrutó de su potente rock’n’roll, el artista terminó la noche con la sensación de haber cedido demasiado a sus conflictos internos.
Tras el concierto, asistió brevemente a una fiesta organizada para celebrar su supuesto triunfo, pero se marchó pronto, abrumado por la tristeza y el estrés. En el documental When Bruce Springsteen Came to Britain (2025), el músico reconoció que aquella experiencia le dejó “estrés postraumático desde el primer concierto en Hammersmith”.
El inicio de una relación duradera con Europa
A pesar de sus sentimientos, el debut de Springsteen en Inglaterra fue un éxito para el público y la crítica. La conexión con sus seguidores británicos y europeos se consolidó en las décadas siguientes, convirtiéndolo en una figura imprescindible en los escenarios del continente.
Hoy, 50 años después, aquel episodio se recuerda como una muestra de la vulnerabilidad del “Boss” frente a la maquinaria promocional y las expectativas mediáticas. Lo que comenzó como una noche amarga acabó siendo el primer paso de una relación duradera entre Springsteen y su público europeo.

¡Cumplimos 18 años!