Aproximaciones cinematográficas al enigmático universo Dylan
Existe todo un universo cinematográfico en relación al músico, el cual repasamos
Bob Dylan no solo es una de las figuras más
legendarias de la música del siglo XX, sino también una de las más enigmáticas.
A pesar de su popularidad y sus incontables éxitos, versionados una y mil
veces, Dylan, premio Nobel de Literatura en el 2016, es un artista huidizo.
Poco importa que hayamos visto su imagen una y otra vez, porque siempre hay
algo que se nos escapa. Han sido muchos los libros escritos sobre su figura,
incluida su propia autobiografía Chronicles: Volume One (2004), y muchas más
aun las películas. Existe todo un universo cinematográfico en relación al
músico, con filmes dirigidos por él mismo, caso de Renaldo and Clara (1978),
documentales clásicos sobre su música, como Dont Look Back (D.A. Pennebaker,
1967), o biopics donde se ha convertido en un personaje de ficción.
Es el caso de la película, de próximo
estreno en España, A Complete Unknown (James Mangold, 2024), donde se cuenta la
llegada a Nueva York en 1961 de un jovencísimo Dylan, un hombre sin pasado y
solo armado con su guitarra y un buen puñado de canciones. La historia se
centra en esta primera época, su éxito en los locales folk de Greenwich
Village, y sus primero hits, como Blowing in the Wind, hasta 1965, cuando
decidió pasarse al rock, una traición que jamás le perdonaron sus fans. Se
trata de un biopic (el género con más fracasos que existe) interpretado por uno
de los actores del momento: Timothée Chalamet. Apuesta arriesgada, sin duda, ya
que es difícil ver tras el conocido rostro del actor de Dune al verdadero
Dylan. El filme no incurre en los errores habituales del género, como intentar
resumir una vida entera en noventa minutos, o tratar explicar sus traumas del
pasado, y se centra exclusivamente en el presente, en ese genio cuya creación
no se sabe de dónde procede. Sin embargo, la sensación nuevamente es que Dylan,
su verdadera personalidad, se escapa.
No ha sido el primer intento en intentar
capturar la personalidad del creador de joyas como The Freewheelin’. En el
2007, Todd Haynes se atrevió a hacer una ficción sobre Dylan. En este caso optó
por multiplicar literalmente al músico, a convertirle en muchos distintos, un
rompecabezas narrado de forma no lineal. Son seis los personajes/arquetipos que
lo representan: un poeta que emula a Arthur Rimbaud, un profeta, un hombre
fuera de la ley, un chico negro que toca blues y se hace llamar Woody Guthrie, o
un mártir del rock and roll, entre otros. Cada uno de ellos fue interpretado
por distintos actores de la talla de Richard Gere o Christian Bale. Como el
propio título indica, I’m Not There, Haynes fue consciente de la imposibilidad
de capturar su verdadera esencia y para ello realizó un filme mosaico
verdaderamente original.
Es probablemente en el mundo documental donde mejor podemos aproximarnos al músico. La obra maestra de este universo es Dont Look Back, donde vemos a un Dylan pletórico creando sus canciones en su máquina de escribir mientras escucha cantar a Joan Baez. Una cámara que sigue y captura con naturalidad, gracias al instinto único de Pennekaber, ese momento histórico, cuando Dylan estaba en la cima del mundo. El propio cantante también quiso retratarse a sí mismo y dirigió el documental Eat the Document (1972), su primer acercamiento al cine. El documental retrata la gira británica llevada a cabo por Bob Dylan en 1966, como si se tratara de una grabación doméstica y desenfadada. Su momento más conocido sucede en un concierto ofrecido en el Manchester Free Trade Hall, cuando un seguidor furioso gritó “¡Judas!” a Dylan por haberse pasado al rock eléctrico.
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